Teclea en el cajetín una o varias palabras de búsqueda

De acuerdo a la normativa vigente (Ley 5/1992 de Servicios Sociales de Cantabria), y atendiendo a la necesidad de la existencia de un Plan Integral de atención al ciudadano, que refleje la parte correspondiente a las personas con discapacidad, debemos apuntar que en este ámbito, queremos proyectar desde nuestra asociación Adicas, una forma ágil y sencilla de aglutinar los recursos disponibles en nuestra Comunidad Autónoma de Cantabria para las personas con discapacidad atendiendo a principios rectores que se proyectan desde la Ley.
La hipótesis de partida debe constatar la realidad de los recursos existentes, fijando como escenario las necesidades que se articulan desde nuestra perspectiva, y contrastando si la realidad se sitúa en un contexto que la oferta de servicios está en consonancia con la demanda de los mismos.
De acuerdo al punto III de la Ley de Servicios Sociales, y atendiendo al principio de normalización, nos adherimos al postulado de que las personas con discapacidad deben ser uno más en la sociedad en la que vivimos, deben disfrutar de la mayor autonomía e independencia en su entorno familiar y/o social, siendo el efecto inclusivo muy enriquecedor dentro de la comunidad donde viva.
Debe entenderse que cualquier planificación que se dibuje en el mapa de los servicios sociales de Cantabria debe atender a las necesidades de atención, mediante servicios que atiendan a la diversidad de discapacidades con cobertura a las mismas, y aprovechando el máximo número de los servicios a través de entidades que aporten proximidad a la persona con discapacidad.
Todas estas situaciones deben ser contempladas con estricto rigor, fomentando políticas sociales que asuman la normalización antes citada, desde la puesta en escena de la corresponsabilización con estos recursos emergentes que aportan en gran medida soluciones que ayuden a paliar los déficits existentes.
A pesar de la integración comunitaria como apuesta de vida independiente, no debemos olvidar que esta apuesta está cimentada en la gran labor que hace la familia versus cuidadores, y que no tiene reconocimiento explícito legal ni ayudas que compensen no sólo materialmente su aportación, tampoco el respiro que merecen en diversas situaciones sobre todo en discapacidades severas.
Este hecho hace que las necesidades de los usuarios sean más complejas a medida que se produce el envejecimiento, y se necesitan soluciones más imaginativas que sean entendidas por todos, trasladando y concienciando a la sociedad las nuevas formas de interactuar con el medio de las nuevas necesidades y por tanto los nuevos servicios.
Como en todas las áreas de la vida cotidiana existen diferencias notables a la hora de crear nuevos servicios, pues siempre se concentran en las capitales y se eliminan los de entornos rurales, lo que impide aportar la filosofía de los servicios de proximidad, produciéndose desequilibrios notables en la descentralización, sin obviar los existentes entre las Comunidades Autónomas.