Cantabria es una región de carácter montañoso y costero. En ella se distinguen dos áreas morfológicamente bien diferenciadas:
La Marina
Una franja costera de unos 10 km de ancho cuya altitud no suele superar los 500 metros y que limita con el mar por medio de una línea de rasas litorales, configurando abruptos acantilados que son rotos por la aparición de desembocaduras de ríos generando rías y playas. En el litoral de la región destaca la Bahía de Santander. Por el sur la marina limita con la montaña.
La Montaña
Es una larga barrera de montañas abruptas paralela al mar que componen parte de la Cordillera Cantábrica. En su mayoría de roca calcárea afectada por fenómenos kársticos y que cubren la mayor parte de Cantabria. Forman valles profundos en disposición norte-sur con fuertes pendientes horadadas por ríos de carácter torrencial, de gran poder erosivo y cortos por la poca distancia entre su nacimiento y su desembocadura. Los valles configuran diferentes comarcas naturales de la región delimitadas físicamen- te por los cordales montañosos: Liébana, Nansa, Saja, Besaya, Pas-Pisueña, Miera, Asón-Gándara, Campoo. A la montaña pertenece la Sierra del Escudo, cordón montañoso de entre 600 y 1000 metros de altitud y que a lo largo de la zona oriental de Cantabria sigue paralela a unos 15 ó 20 km de la costa. Montañas más altas nos encontramos a medida que nos desplazamos al sur. Por lo general superan los 1500 metros de altitud, desde el puerto de San Glorio en el oeste hasta el de Los Tornos en la parte oriental. También destacan los grandes macizos calcáreos de los Picos de Europa en la zona sur occidental de la región, cuyas cumbres sobrepasan la mayoría 2500 metros y donde es amplia la presencia del modelado glaciar en su morfología.
